La certificación otorgada por CONACEM marca un hito para el sistema de salud, al establecer estándares más exigentes para el manejo de arritmias y fortalecer la formación de especialistas en el país.
Abril 2026.- Chile dio un paso relevante en el fortalecimiento de su sistema de salud con el reconocimiento oficial de la electrofisiología cardíaca como una nueva especialidad médica derivada de la cardiología. La medida, certificada por la Corporación Nacional Autónoma de Certificación de Especialidades Médicas (CONACEM), busca asegurar mayores estándares de calidad en la atención de pacientes con trastornos del ritmo cardíaco.
El doctor Mauricio Cereceda, especialista en el área, explica que la electrofisiología es la disciplina encargada del estudio y tratamiento de las arritmias cardíacas, un campo que ha evolucionado significativamente en las últimas décadas. “Es un área que no solo aborda el manejo clínico de los pacientes, sino también procedimientos complejos como la implantación de marcapasos, desfibriladores y la realización de ablaciones cardíacas”, señala.
Aunque su desarrollo comenzó hace varias décadas —con hitos como la introducción de los primeros marcapasos en los años 50 y las ablaciones en los 80—, hoy se trata de una subespecialidad que requiere formación adicional tras la cardiología. En ese contexto, su reconocimiento formal en Chile responde a la necesidad de establecer criterios claros de formación y ejercicio profesional.

Según el Dr. Cereceda, este avance tiene un impacto directo en los pacientes. “Permite asegurar que quienes realicen estos procedimientos sean profesionales debidamente acreditados, lo que se traduce en mayor seguridad y confianza en la atención”, afirma.
El reconocimiento también introduce cambios relevantes para los médicos. Quienes actualmente ejercen en el área deberán certificarse, mientras que las nuevas generaciones deberán cumplir con los estándares definidos por CONACEM. En el caso de quienes se formen en Chile en programas acreditados, podrán acceder a certificación directa, mientras que los profesionales formados en el extranjero deberán someterse a procesos de evaluación.
Este proceso apunta a homogeneizar el nivel de formación y a garantizar que todos los especialistas cuenten con las competencias necesarias para ejercer. “Todo está enfocado en nivelar hacia arriba y asegurar una mejor calidad de atención para la población”, enfatiza el especialista.
De cara al futuro, uno de los principales desafíos será avanzar hacia un reconocimiento jurídico pleno de la especialidad, lo que permitiría que las prestaciones realizadas por electrofisiólogos certificados cuenten con respaldo formal dentro del sistema de salud y cobertura por parte de aseguradoras. “Esto es clave para dar mayor seguridad al sistema y asegurar que los pacientes accedan a atenciones realizadas por profesionales idóneos”, concluye el Dr. Cereceda.
